Ana puso manos a la obra: —Llamadas anónimas, responderé en orden —Su voz fría era inconfundible, y su mano visible en cámara era blanca y delgada, con articulaciones proporcionadas.
La primera llamada llegó con un regalo de carrusel valorado en 188 dólares. Era una chica, su voz revelaba que había estado llorando. —Profesora, ¿puede ayudarme? No quiero separarme de mi novio, haría cualquier cosa por él —Su voz casi se quebraba al final, evidentemente enamorada.
Ana le pidió que se calmara prime