El bar brillaba con luces de neón multicolores. La música atronaba con un volumen que casi lastimaba los oídos. Ana y Nicole entraron en fila, la penumbra del lugar intensificaba cada sensación al máximo.
Según las pistas proporcionadas por el detective privado, Bruno y Giana estaban en un reservado del segundo piso.
Subieron las escaleras pegadas a la pared, Nicole iba adelante con el corazón latiéndole como un tambor.
Al llegar frente a esa puerta, toda la tranquilidad anterior pareció desvane