Al mencionarse el nombre de Ana, todos los presentes se tensaron.
Tadeo, sin pensarlo mucho, respondió:
—¡Ana es una persona extraordinaria! ¡La primera vez que nos conocimos me salvó la vida, de lo contrario ustedes no me estarían viendo ahora!
Esta afirmación tenía algo de exageración.
Pero el aprecio de Tadeo por Ana era evidente.
Los esposos conocían bien el carácter de su hijo menor; si él decía que alguien era bueno, definitivamente lo era.
Además, la primera vez que vieron a Ana, experime