"¿Adelante?" ¡Ana le estaba tendiendo una trampa!
Aunque la propuesta era tentadora, Isabella, que había aprendido de sus errores, se quedó paralizada, con todas sus alertas activadas.
No podía creer que Ana fuera tan generosa como para entregarle a Mateo.
¡Seguramente había algún truco!
Antes de que Isabella pudiera hablar, Mateo, con los ojos inyectados en sangre y a punto de perder la razón por el tormento del hechizo, gritó:
—¡Lárgate! ¡Si te atreves a tocarme, te mataré!
Isabella quedó petr