Capítulo 305
La habitación estaba en penumbra. El aire estaba impregnado de un fuerte aroma a incienso; con solo respirar un poco, Ana comenzó a sentir un calor interior.

Rápidamente se cubrió la boca y la nariz.

Guiada por la escasa luz, entrecerró los ojos y avanzó.

De pronto, la respiración agitada de un hombre resonó cerca de su oído.

En la pared, una sombra se acercaba a ella. Cuando la mano estaba a punto de tocarla, Ana se apartó bruscamente hacia la izquierda, haciendo que Mateo fallara en su intento
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