Ahora Ana miraba a Isabella con la misma malicia que esta solía mostrar hacia los demás.
Lucía hacía lo mismo.
En ese momento, el rostro de Isabella pasaba del rojo al pálido, sintiendo tanta humillación que hubiera deseado que la tierra se la tragara.
¡Nunca imaginó que algo tan privado hubiera sido descubierto por Mateo!
¡Ana!
¡Seguramente Ana la había delatado!
¡Estaba celosa porque ella le había arrebatado su posición en los Ramírez! ¡Su corazón oscuro no soportaba ver a Isabella viviendo có