— Mateo, lo siento, si hice algo mal me disculpo, por favor no actúes así... —las lágrimas de Isabella caían con más fuerza.
Desde su transformación, había adoptado el estilo de una bella deslumbrante. Pero después de recibir una bofetada y tener té derramado sobre ella, llorar nuevamente resultaba casi ridículo.
Un destello de repugnancia cruzó rápidamente la mirada de Mateo.
— Señorita Isabella, con tanta gente presente, ¿está segura de que quiere que revele todo lo que ha hecho?
La voz profun