Ana cruzó la mirada con él.
¿Emanuel?
Parecía ser el hermano de Tadeo.
Viviana, como si hubiera encontrado un salvavidas, miró a Emanuel con ojos llenos de esperanza.
—Oficial, tiene que encontrar a mi hijo, se lo ruego...
Al pronunciar estas últimas palabras, sus rodillas se doblaron y cayó al suelo.
Emanuel y Ana, simultáneamente, uno a cada lado, la sujetaron por los brazos y la ayudaron a levantarse.
—Señora, haremos todo lo posible por encontrar a su hijo. Ahora tengo una pregunta que hacer