Santiago había desaparecido.
Al recibir esta noticia devastadora, Viviana, en su estado de pánico, volcó accidentalmente la taza sobre la mesa, derramando agua que goteaba por el borde hasta el suelo.
Sin molestarse en limpiar, se dio la vuelta y corrió hacia afuera.
Ana pagó la cuenta antes de alcanzarla.
—Viviana, cálmate, no te apresures, el centro comercial está lleno de cámaras, Santi seguramente no habrá ido muy lejos.
Viviana estaba tan alterada que no sabía dónde estaba, su mente era un