Se ocupó del asunto, no de la persona. La actitud de Ana hacia madre e hijo fue muy amable, y Samuel creyó ver la sombra de la Ana de antes.
Samuel caminaba al final.
Recibió una llamada telefónica y se marchó apresuradamente.
En un instante, la sonrisa de Viviana se desvaneció.
—Ana, ¿podría buscar un lugar para sentarnos y hablar a solas?
...
Santiago fue dejado con la niñera que Samuel había contratado, quien llevó al niño a jugar al centro comercial de al lado.
La pastelería estaba decorada