Hasta hace un momento había sido cortés por consideración a Tadeo.
Ahora... ¿quién se creía esta?
Mariana frunció el ceño.
—Te lo advierto, aléjate de Tadeo. Él es muy inocente, y los Vargas están fuera de tu alcance.
La última frase revelaba claramente su actitud de superioridad.
Cualquier persona normal probablemente se habría sentido intimidada.
Pero Ana no era así.
No se la podía considerar una persona común.
Frente a este desprecio apenas velado, sonrió, aunque sus ojos no mostraban calidez