Tenían exactamente la misma ubicación que Gabriel.
Anteriormente, Tadeo había ido a visitar a Andrés y escuchó algunos chismes.
Uno de ellos era que a Giana le gustaba Gabriel.
Por supuesto, esto era un amor unilateral.
Incluso podría considerarse acoso sexual.
¿Un sapo queriendo comerse a un cisne? ¿Acaso no conocía sus propios límites?
—¿Giana?
El nombre le sonaba familiar.
Tras la explicación de Tadeo, Ana finalmente recordó quién era.
Aquella ingenua que había gastado millones comprando su a