La pregunta de Fabiola dejó a Mateo en silencio por largo rato.
No fue hasta que ambos entraron al ascensor, uno tras otro, que Mateo respondió con voz serena.
—Yo e Isabella solo somos amigos.
Incluso antes, nunca había tenido la intención de casarse con Isabella.
Ahora, después de enterarse de aquello, era aún más imposible.
—¿Amigos?
Al escucharlo, Fabiola frunció profundamente el ceño.
—¿Realmente crees que tu relación con ella es de simples amigos?
Ella había presenciado varias veces cómo M