—¿Cómo que mente limpia? A estas horas de la noche, un hombre y una mujer solos en un apartamento... ¿y no pasa nada? ¡Sería un desperdicio!
Ana respondió:
—Entre nosotros no pasó nada. Si algo ocurrió, fue que lo golpeé. ¿Eso cuenta?
¿Lo golpeó?
—Espera.
Lucía quedó completamente aturdida con esa información. Miró a Ana con una mezcla de confusión y perplejidad en su rostro.
—Ana, no sabía que te gustaban esas cosas...
—Cuando digo golpear, me refiero literalmente a golpear.
Ana explicó breveme