—¿Tienes velas? —bajo la brillante luz del sensor, el joven era alto y esbelto, con piel color miel y facciones juveniles que ya presagiaban una futura belleza devastadora.
Sus ojos negros revelaban cierta inquietud, y sus nudillos estaban blancos de tanto apretar los puños.
Ana retiró su mirada escrutadora —La administración tiene personal las 24 horas, si hay un corte de luz, puedes llamarlos directamente.
Mantenía alta su guardia ante un extraño que tocaba a su puerta tan tarde. Dio un paso a