Nora
Ares y su hermano, llegaron a la clínica cerca de las cuatro de la tarde, y me convencieron de irme a casa a descansar, mientras ellos se quedaban con León. A él la idea le pareció fabulosa porque estaba más que encantado con toda la atención que Eros le brindaba.
Le había llevado rompecabezas, blocks de dibujo y cientos de colores, en una enorme caja de metal.
Ares, decía que su hermano no estaba muy de acuerdo con el matrimonio. Aunque, no lo demostraba en absoluto, frente a nosotros.