Ares
Mi mano libre flotó hasta su cuello y coloqué la palma sobre la base su garganta con cuidado. Tocarla de ese modo, era físicamente doloroso, podía sentir el pulso de su corazón, acelerándose bajo mi tacto. Me acerqué más a ella porque la abrumadora necesidad de sentirla me estaba dominando por completo.
—Quería saber si tus latidos también se aceleraban, cuando me tenías tan cerca —. Susurre con la voz demasiado ronca y ella se mojó los labios, antes de entreabrirlos —. O quizás, solo er