Nora
—¡Eh, mami! ¡Mami! ¡Llegó mi mami!—Se levantó de un salto del balancín, dejando a Oki, junto a su vaquero de juguete. Abrió de un golpe la tela mosquitera y se perdió en el interior. Luego, cuando estuve un poco más cerca, lo vi salir de la casa, con los brazos extendidos —. ¡Has llegado! —Me abrazó con fuerza —. Te hemos estado preparando con una sorpesa y te va a gustar muchísimo. Ayudé a Ares a hacer todo. Soy su ayudante.
—Humm. ¿Una sorpresa? —Me mordí el labio, para ser honesta, no