Ares
León, parecía lo suficiente distraído como para no notar lo que estaba ocurriendo. Con suerte detendría a la loca de su madre, antes de que lo perturbase con sus ideas de huida.
—¿Qué le pasaba a mi mami? —Preguntó León llevándose un enorme bocado de pollo.
—Humm… No estoy seguro, creo que estaba cansada —le respondió mi hermano, cortándole el resto de carne.
—Me gusta mucho el pollo de mi mami —pasó de asuntos estresantes para concentrarse en lo importante. Bien por él, a veces deseaba