Nora
Era una pena ver el jardín completamente descuidado y seco. Las altas hierbas cubrían el espacio donde en algún momento habían florecido preciosos rosales, y los setos, crecían salvajes.
El jardín trasero, donde se encontraba la piscina y una explanada, no había corrido mejor suerte.
Junté un montón de hierba y la coloqué dentro de una carretilla, para luego llevarlos hasta el contenedor de escombros que se encontraba cerca de la entrada de servicio de la mansión.
Ya casi era mediodía