Mundo ficciónIniciar sesiónRealmente debía de sentirse como todo un hombre de las cavernas por estar llevando a rastras a una mujer, pero lo cierto era que, para Santiago, estaba bien. Siempre fue un hombre que se dejaba guiar por sus impulsos, como ahora que hacía caso omiso a las protestas de la fémina y la conducía por un desolado pasillo. Cruzó varías puertas hasta que llegó a la indicada.
—Entra —demandó. Abrió la puerta y empuj&oacu







