Mundo ficciónIniciar sesiónNo podía creer lo que veía en el impoluto espejo. No podía creer que ese reflejo que portaba una sonrisa tonta fuese el suyo. Era imposible que cada vez que veía su propio reflejo, esbozase una sonrisa tonta y ridícula. Dios, en serio, nunca creyó que estar y sentirse enamorado arraigaría a que se sintiese estúpido y tonto. Tampoco contó con que su mente se perdiese en pensamientos color rosa y dejase de prestar atención en







