Capítulo 20

Quedó a mitad de la sala, sus piernas no le respondían y de verdad quería marcharse de allí porque el enojo se transformó en dolor, la ira en tristeza y eso era nuevo y lo asustaba. No quería sentirse así, no quería nada de esos sentimientos que afloraban despacio dentro de su pecho, queriendo enraizarse y crecer, florecer. No, él no dejaría que eso ocurriese. No se condenaría a sí mismo.

—Siempre

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