Mundo ficciónIniciar sesiónSe sentó en una de las mesas de la cocina, intentando actuar con normalidad. El ruido alertó al cocinero, quien se giró y le sonrió con una cálida sonrisa, digna de una de las partes de la pareja más empalagosa y con más amor que se le pudiera ocurrir a alguien.
—¿Qué hora es... Samael? —Usó el nombre del diab







