—Ethan Scott —
Una vez que nos despedimos de Bruno nos dirigimos a la oficina de papá, caminamos en silencio por el pasillo y al llegar golpeamos la puerta, pero no escuchamos un “adelante” así que solo entramos. Ahí se encontraban nuestros padres discutiendo, mientras Alma se moría de la risa.
—Cariño, Alma ya no es una niña y por lo que ves se sabe defender bastante bien.
—Pero ¿qué se ha creído ese idiota? Querer tomar a la fuerza a mi princesa, eso no se lo perdonaré.
—Ya papi, si te dije q