—Valentina Scott Soré—
¡LO ANUNCIO ES EL HOMBRE PERFECTO!
—Bueno y después en el hospital quedé loco. ¿Cómo era posible mi buena suerte? De todos los hospitales de nueva York fuiste a caer en mis manos. No podía desaprovechar la oportunidad.
—Y yo que pensé que me odiabas.
—¿Cómo?
—Eras un jefe insoportable, siempre me dabas más labores que a los otros y sabía de tu reputación de mujeriego, por el comidillo de las enfermeras, pero a mí, me tratabas mal. ¿Qué esperabas? Yo pensaba que no era de