Allegra lo miró desconcertada, y sintió unos pasos detrás de ella, fue cuando vio a Roberto y otro hombre.
—Bonjour chère Allegra, exclamó Dante acercándose.— ¡Te llevo a casa! comento señalando el coche.
— Estoy a dos cuadras de mi casa, y es saludable caminar exclamó Allegra.
— Estoy de acuerdo caminaré contigo exclamó él acercándose y deslizando su mano para quitarle las compras.
— Dante, exclamó ella.
— Ah recuerdas mi nombre, me siento halagado, anoche temí que hubieras perdido la memoria