Allegra se perdió en sus pensamientos, esos eventos la ponían nerviosa.
—Deja de pensar en las musarañas —le dijo Paul —. Es nuestro turno —se detuvo. Allegra, te presento a Adbul Hassen, el embajador de Raleigh y un gran amigo mío. Allegra sonrió ante una presentación tan informal y tendió la mano para saludar al hombre que tenía delante.
—Encantada de conocerlo. Soy Allegra Murphy. Era un hombre muy atractivo, con pelo cano y una cálida sonrisa.
—El placer es mío, Allegra bienvenida. Allegr