Una tensión palpable comenzó a crecer entre ellos, tanta que flotaba en el aire, como el olor a menta y a madera de él que inundaba a Stacy haciéndola desearlo más.
Xavier se acercó un paso hacia ella hasta que sus cuerpos estaban rozando el uno contra el otro. Sus ojos oscuros reflejaban todo el deseo que había en ellos.
—¿Alguna vez has sentido que hay algo más entre nosotros? —le preguntó él de la nada con un tono de voz más serio de lo habitual.
Los ojos de Stacy se abrieron de par en par,