Xavier la observa unos segundos para confirmar que ella estuviese de acuerdo, necesitaba su consentimiento para lo que tenía en mente.
—¿Piensas atarme con esa corbata de una maldita vez o vamos a quedarnos así toda la noche? —le pregunta ella sonriendo alimentando más las ganas de él.
—¿Está impaciente señorita Neelson? —le responde él con otra pregunta sintiéndose más divertido y ligero que nunca.
La agarra de las muñecas y le sujeta las manos por encima de la cabeza, haciendo un lazo con la