—La primera regla es no salir de aquí sin mí o uno de los míos.
—¿Eso no convertiría a tu casa en una prisión de lujo glorificada? —le pregunta ella un poco molesta.
—Tal vez, pero me preocupa más tu seguridad. No puedo mantenerte a salvo si no sé dónde estás.
Stacy se traga el nudo en la garganta mientras el sol calienta su piel.
—Nada de salir sin ti o sin tus amigos. Entendido ¿Qué más?
Teniendo en cuenta su situación, esa era una regla para nada descabellada, incluso hasta necesaria, así qu