—¿Las reglas? —pregunta ella desconcertada y él asiente una vez antes de sentarse en frente.
Sin pronunciar una sola palabra más, amontona metódicamente comida en su plato y empieza a degustarla
Cuando ella se queda minutos observando su desayuno apilado en su plato, él levanta la cabeza y dice:
—¿Hay algo malo con la comida?
—No, es solo que estoy dándole vueltas a todo, ¿no podemos hablar de las reglas ahora?
—Después del desayuno te explicaré encantado cómo funcionará esto, cómo funcionaremo