Después de la noche tan densa que habían tenido, Xavier se queda sumido en un profundo sueño, entre el cansancio, el estrés y el dolor que tenía después de haber tenido sexo con Stacy, no demoró mucho en cerrar sus ojos.
La rubia aprovecha su momento y se levanta sigilosa, toma el diario de la mesita de al lado y, con él en la mano, vuelve corriendo a la seguridad de su propia habitación.
Las páginas revolotean cuando las hojea, La caligrafía que tienen en ellas le resulta más que familiar ahor