Capítulo 38. La fuerza del corazón.
Beatrice miró a Oliver con preocupación; sus ojos reflejaban la angustia del momento.
—Oliver, no puedo seguir ocultándote esto —dijo, y su voz tembló ligeramente. —Tu tía, la condesa Charlotte, ya sabe sobre Blair.
Oliver palideció y su rostro se tornó ceniciento.
—¿Qué? —preguntó, apenas logrando articular las palabras. — ¿Cómo es posible?
Beatrice se inclinó hacia él, muy nerviosa.
—La condesa tiene sus métodos. Siempre está atenta a lo que sucede en la familia.
—Y lo que es peor, está decid