Capítulo 37. La revelación.
Al llegar a casa, Oliver sintió un escalofrío recorrer su espalda al acercarse a Blair, pero ella lo detuvo con una mirada intensa.
—Oliver, espera —dijo Blair, con la voz temblorosa por la intensidad de sus pensamientos. —Tuve una conversación con Beatrice que me hizo ver las cosas de otra manera. ¿Cómo puede una mujer común como yo ser aceptada en la monarquía? No tengo nada que ofrecerte. Soy solo una huérfana, y hasta mi madrastra me vendió como si fuera carne en una casa de subastas. ¿Qué