Capítulo 111. El peso de la responsabilidad.
Oliver, harto de la monarquía y sus protocolos, no regresó a la mansión familiar ni se molestó en dar explicaciones. A sus treinta años, su prioridad era la empresa, donde seguía desempeñando su papel de CEO. Aunque le apetecía mucho arrancarle la cara a puñetazos al príncipe Arturo, sabía que la paciencia era su mejor arma.
Sin embargo, George, el agente del FBI y amigo de Oliver, ya lo esperaba en su oficina. Tenía noticias importantes que compartir, noticias que podrían cambiar el rumbo de l