LO QUE EMPEZAMOS A CONSTRUIR
[ASLI]]
Han pasado un par de días desde que todo explotó y, por primera vez desde entonces, la casa vuelve a sentirse habitable. No porque el ruido haya desaparecido—sigue ahí, en las notificaciones que llegan a destiempo, en los titulares que aún aparecen—, sino porque dejamos de reaccionar a cada cosa y empezamos a movernos nosotros.
La mesa del salón está cubierta de papeles, telas, una libreta abierta y el portátil con varias pestañas que no termino de cerrar. L