DESPUÉS DEL IMPACTO
[ASLI]]
El teléfono no deja de vibrar, pero esta vez no lo tomo de inmediato. Lo dejo sobre la mesa como si, al no mirarlo, pudiera controlar la velocidad con la que todo está pasando. No funciona, claro, porque el sonido sigue ahí, constante, marcando el ritmo de algo que ya no depende de nosotros.
Brandon tampoco lo toca. Está de pie frente a mí, observándome con más atención de la que ha puesto en todo lo que ha ocurrido desde que salimos del evento. Es como si quisiera a