30.- El Llamado del Lobo.
No lo derribó, pero dejó claro el punto. —Demasiada intención —dijo ella sin soltarlo—. Eso te delata. Luego lo soltó, y los demás, que ahora observaban en silencio absoluto, sin rastro de risas, siguieron cada movimiento mientras Olivia se volvía hacia el grupo.
—Si quieren sobrevivir, no basta con fuerza. Deben pensar antes de moverse. Controlar el pulso. Controlar la respiración. Controlar la rabia.
Salazar permaneció a su lado, serio, pero con algo distinto en la mirada; no era molestia, si