32.- Donde la Bestia Reconoce.
Pero Olivia también reaccionó.
La sorpresa cruzó su expresión al verlos. Sus ojos se abrieron apenas más de lo habitual, como si, por un instante, incluso ella no hubiera esperado lo que tenía frente a sí. Sacó lentamente las manos de los bolsillos, sintiendo el cambio en el ambiente, y se levantó de la mesa con firmeza.
Quedó de pie frente a ellos, erguida, firme, sosteniendo la mirada sin titubear, consciente de que ya no estaba ante simples peleadores, sino frente a las nueve bestias.
Olivia