Sofía
Escuchó los pasos de Evan alejarse por el pasillo y solo entonces me atrevo a subir la cabeza. Mi hija me regala una hermosa sonrisa que hace un buen trabajo espabilando el mal momento que me ha hecho pasar su padre. «Supongo que merezco su odio». Una vocecita traicionera se cuela en mis pensamientos como siempre, haciéndome sentir miserable cuando me pongo en el lugar de mi exnovio e imagino que soy yo quien tiene que verlo en la cama con otra persona. Probablemente lo odiaría igual o má