13. Te pienso sin querer
Sofía
Mi cama no quiere soltarme cuando hago el esfuerzo por ponerme de pie, demasiado cansada y sin ánimos para comenzar el día. Observo a mi hija durmiendo plácidamente y mi pecho se infla en un suspiro al verla tan tranquila; me recuerdo que todo mi esfuerzo vale la pena solo por hacerla feliz.
Tomo una ducha rápida que no logra despertarme del todo. Desde que comencé a trabajar con ese narcisista de Jackson no me queda tiempo ni siquiera para ver a mi Angie en la guardería, por lo que debo