Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsas dos palabras son suficientes para que me tome en brazos, levantándome para ponerme sobre su cintura. Su mano viaja hasta mi trasero y me sujeta con fuerza de ahí, me quejo y él ríe. Dios bendito. Estoy a punto de cometer una locura.
Me lleva cargando hasta uno de los enormes sillones que acompañan su mini bar, se sienta conmigo encima y yo soy incapaz de separarme. Comienzo a quitarle la pajarita, él me mira expectan







