Mundo ficciónIniciar sesiónMi alma se agita. De pronto un calor inmaculado se alberga en mi cuerpo, uno que puedo sentir subir y bajar por mi pecho. El señor Saint Amour se acerca a mi rostro, mis ojos se dirigen a su boca. Maldigo mentalmente cuando el sueño de ayer se me viene a la mente, esta es una posición parecida, él está encima de mí de la misma manera y lo único que falta es que yo le sujete de la corbata y lo acerque a mis labios.







