Walter había llegado a casa más que feliz, dispuesto a contarle a su esposa la indeseable visita que había recibido. Sabía que ella no lo amaba y que por eso no sentiría celos, pero no estaba mal que ella sintiera que era la única mujer de su vida, porque lo era.
Amanda ese día se había retirado antes de la empresa, tenía que presentar algunos documentos en la universidad. La vio en la habitación de León, sentada en el suelo con él jugando. Se quedó observándola con una sonrisa. La imaginaba c