-Vamos, no seas cobarde. Hablas más con Paty luego de meses sin verse de lo que hablas conmigo siendo que vivimos juntos- Lautaro la apuró con impaciencia
-Si quiero eso. Ya lo dije, ¿Feliz?- Se cruzó de brazos avergonzada y enojada a partes iguales
-Si, feliz. Ni creas que soy idiota Rebeca, pero mientras sigas mirándome del modo en que lo haces yo no acabaré por acercarme a ti. No es lindo intentar todo contigo pero que luego me trates despectivamente porque soy un secretario sin apellido im