Rebeca seguía creyendo que a Lautaro le gustaba Walter. Comprendía que pudiera enamorarse y no lo juzgaba por eso. Un empresario famoso, rico y endemoniadamente guapo no se conseguía en ningún sitio.
-Yo haré que cambies tus gustos empleaducho de cuarta- Se dijo a si misma y procedió a buscar algo que alejara a Lautaro de su hombre
*
Dos días habían pasado desde que Rebeca visitó a Lautaro, o mejor dicho, irrumpió en su vivienda. Ella ya había encontrado al candidato perfecto para enamorar al