PUNTO DE VISTA DE CATALINA
El sueño llegaba en fragmentos para Catalina, que ya no dormía profundamente nunca más. No en esa celda, y mucho menos con la oscuridad constante que la rodeaba. No con el frío que se le metía hasta los huesos y el hambre que le roía el estómago.
Había aprendido a descansar en pedazos. Diez minutos aquí, veinte allá. Siempre estaba escuchando, siempre lista para despertar al menor ruido.
Esa noche no fue diferente.
Se acostó sobre el delgado colchón con una mano presi