Los guardias rodearon a Lily antes de que pudiera reaccionar.
—No he hecho nada —respondió Lily nerviosamente.
—Señorita, tiene que venir con nosotros —dijo un guardia con firmeza.
El corazón de Lily latía cada vez más rápido, sus manos temblaban de miedo.
Un guardia notó su miedo y dio un paso adelante.
—Por favor, coopere, señora —dijo otro guardia.
—Pero no he hecho nada —repitió ella en voz baja.
—Entonces no tiene nada de qué preocuparse —respondió el guardia.
La voz de Luca llegó a través