66. Una nueva revelación
Tras despedirse del Dr. Cooper, Alys y Abel se encaminaron al departamento de control prenatal con las manos entrelazadas. Para ellos era un día sumamente especial y la emoción se reflejaba en el rostro de la joven embarazada. A su paso, el vestíbulo pareció detenerse. Todos los presentes —personal médico, pacientes y familiares— giraban la cabeza para admirarlos. El porte distinguido y la elegancia que desprendían los hacían lucir como la pareja perfecta. Las mujeres observaban a Alys con una